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2026.21 Se acabo el sueldo de Chile

La apuesta económica del gobierno Kast descansa, sin decirlo, sobre el aporte estructural de Codelco. Esta semana ese supuesto quedó en jaque —justo cuando el viento global cambia: nueva Fed, comercio EEUU-China administrado. ¿Cómo se reemplaza al sueldo?
2026.21 Se acabo el sueldo de Chile

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Durante medio siglo, el aporte de Codelco fue la columna vertebral silenciosa de la arquitectura fiscal chilena: cada presupuesto, cada reforma, cada cálculo de gasto social asumió que la estatal aportaría. Esta semana ese supuesto se quebró en público. Fontaine asumió el directorio diagnosticando que en cuatro años Codelco entregó al fisco US$ 7 mil millones mientras su deuda crecía más que eso —todo el aporte fiscal fue deuda—. Cochilco confirmó la producción trimestral más baja en nueve años, justo con el cobre en máximo histórico. Y el gobierno tramita el Plan de Reconstrucción Nacional sobre un fisco que sigue contando con ese aporte. El descalce que advierte el Consejo Fiscal Autónomo entre costos ciertos y beneficios inciertos es real, pero hay otro más profundo: toda la apuesta del nuevo gobierno descansa sobre un pilar que dejó de sostener el peso que se le sigue asignando. Warsh asume la Fed prometiendo menos certidumbre y Trump cierra con Xi un primer ensayo de comercio administrado. El sueldo se acabó —y el mundo está cambiando las reglas justo cuando Chile necesita reconstruir su billetera.

1. Fontaine asume Codelco con el cobre en máximo histórico: “una mochila de plomo”

El presidente Kast designó a Bernardo Fontaine como nuevo presidente de Codelco, en reemplazo de Máximo Pacheco. Asume el 26 de mayo junto a Luz Granier y Alejandro Canut de Bon como nuevos directores. El diagnóstico inaugural de Fontaine fue inusualmente directo: “Codelco corre con una mochila de plomo. Hay que alivianarla”. La empresa entregó al Estado cerca de US$ 7 mil millones en cuatro años mientras elevaba su deuda en un monto superior —todo el aporte fiscal fue deuda—. El relevo coincide con una auditoría interna que investiga si las cifras de producción de diciembre de 2025 fueron infladas para cumplir metas, y con un mandato gubernamental explícito de abrir la cuprífera a alianzas público-privadas. Y ocurre en el peor momento posible para llegar tarde: el cobre cerró la semana en US$ 6,39 la libra en Londres, máximo histórico, mientras la producción chilena del primer trimestre fue la más baja desde 2017 —el año de la huelga de Escondida—. El precio promedio del trimestre fue 38% superior al de 2025 y aun así las grandes mineras no aumentaron volumen. Lo que está en juego: no es solo el relevo en Codelco, ni una mala cifra trimestral. Es si el modelo de empresa pública chilena —pensado para extraer renta y transferirla al fisco— sigue siendo viable cuando esa renta se financia con deuda; y, en el fondo, si Codelco puede transformarse antes de que el superciclo se acabe: recuperar capex, abrirse a capital privado y volver a producir mientras el cobre todavía paga la transición.

2. Reforma Quiroz: el costo cierto contra el beneficio incierto

La Comisión de Hacienda despachó el Plan de Reconstrucción Nacional tras una sesión que se extendió hasta las cinco de la mañana. Cayeron disposiciones sobre minería de datos, franquicia Sence y compras públicas. Quiroz cedió en el crédito tributario al empleo, focalizándolo en mujeres y jóvenes. Lo central de la propuesta se mantiene: rebaja del impuesto corporativo de 27% a 23%, invariabilidad tributaria de 25 años, integración total de la tributación. El Consejo Fiscal Autónomo advirtió que los costos son inmediatos y ciertos, mientras los beneficios son inciertos y condicionales —un descalce temporal que erosiona el espacio fiscal antes de que la inversión privada responda—. Lo que está en juego: la reforma es internamente consistente, pero descansa sobre un supuesto cuestionable. La sostenibilidad fiscal  requiere que los ingresos estructurales —con el aporte de Codelco como uno de los elementos centrales— absorban el costo del crédito tributario hasta que la base imponible privada se expanda. Ese supuesto quedó en jaque esta semana. Reducir la carga tributaria mientras se debilita el principal generador de ingresos estructurales convierte la reforma en una apuesta apalancada: el costo se paga hoy, el beneficio depende de que la inversión llegue mañana, y el colateral que sostenía el descalce ya no está donde el diseño lo asume.

3. Cencosud cae 26% en el año: una señal de que el consumo está estancado

La acción acumuló al cierre del jueves una baja de 25,7% en 2026, la mayor caída del IPSA. La utilidad del primer trimestre cayó 19,2% interanual a US$ 115 millones. Cuatro de los seis mercados retrocedieron; solo Perú y Colombia crecieron. El CEO Rodrigo Larraín reconoció menor dinámica de consumo en Chile, presiones inflacionarias y un entorno altamente competitivo. La señal excede al emisor: Cencosud es la empresa chilena con más diversificación geográfica del IPSA, marca propia al 18,5% y ecosistema digital integrado —cuando una compañía así pierde un cuarto de su valor en cinco meses, el mercado está entregando una señal : el consumo chileno perdió dinamismo. Lo que está en juego: el retail anticipa lo que las cuentas nacionales confirman con rezago, y el dato llega en un momento revelador. La demanda interna que sostuvo el crecimiento de los últimos años se enfrió por una combinación de factores —con el alza del precio de los combustibles y la presión inflacionaria a la cabeza—, y lo hizo justo cuando la reforma Quiroz propone activar un motor distinto: la inversión privada. Eso convierte el timing en oportunidad: el país tiene la información correcta para calibrar la transición antes de que el ciclo la imponga. Reactivar consumo e inversión a la vez es exigente, pero es exactamente el tipo de coordinación que distingue una transición ordenada de una forzada.

4. Warsh asume la Fed: fin del subsidio de certidumbre

El Senado confirmó a Kevin Warsh como decimoséptimo presidente de la Reserva Federal por 54-45, la votación más estrecha en la historia del cargo. Asumió el 15 de mayo, con Powell permaneciendo como gobernador —situación inédita—. Warsh propone una Fed que hable menos, retire las herramientas de crisis y deje de anticipar al mercado sus próximos movimientos de tasas. La señal inaugural llegó rápido: el PPI —índice de precios al productor, que anticipa la inflación al consumidor— saltó 6% en abril por energía. En vez de bajar tasas, la Fed podría terminar subiéndolas hacia fin de año. Lo que está en juego para Chile: un dólar más fuerte, condiciones financieras globales más estrictas y un cobre que tendrá que sostener su precio sin el viento de cola de una Fed expansiva. Todo esto justo cuando la apuesta tributaria chilena necesita capital extranjero efectivamente llegando —no solo interesado.

5. Trump-Xi en Beijing: la primera prueba del comercio administrado

Trump aterrizó en Beijing los días 14 y 15 de mayo en la primera visita de un presidente estadounidense en funciones en casi una década —y el resultado fue menos una distensión que un protocolo de coexistencia. La cumbre acordó explorar un mecanismo de reducción arancelaria por US$ 30 mil millones en cada dirección sobre bienes no sensibles, pero el arancel promedio estadounidense sobre productos chinos sigue en 47,5%, frente al 3,1% previo al primer mandato Trump, y el comercio bilateral ya cayó de US$ 690 mil millones en 2022 a US$ 415 mil millones en 2025. Estados Unidos abandonó la pretensión de transformar el modelo económico chino; ahora busca administrarlo desde el otro lado de una frontera comercial gestionada bilateralmente. Lo que está en juego para Chile: el sistema multilateral que organizó la inserción exportadora chilena por tres décadas —reglas comunes, neutralidad, cadenas abiertas— está siendo reemplazado por acuerdos bilaterales entre potencias. La estrategia exportadora chilena, especialmente la agroindustrial y la minera, se construyó sobre supuestos que el mundo ya no garantiza, y la próxima década exigirá navegar relaciones que antes eran reglas.

¿Cómo continuar sin el sueldo?

Si el sueldo se acabó, la pregunta no es cómo recuperarlo. Es qué lo reemplaza. Tres movimientos definen la transición.

Primero, dejar de tratar a Codelco como un aporte heredado y empezar a tratarlo como un activo que hay que administrar. Las alianzas público-privadas que el gobierno propone para la cuprífera no son una concesión ideológica: son la única vía para que la empresa recupere capacidad de inversión sin seguir endeudándose contra el fisco. La discusión madura no es estatal versus privado. Es cómo se estructura la captura de valor de una estatal que ya no puede financiar su propio capex. NovaAndino Litio con SQM es un muy buen ejemplo; la pregunta es si podemos continuar explorando estos modelos de negocio y a la vez transformar Codelco para que vuelva a ser una empresa rentable como antaño.

Segundo, reconocer que el Plan de Reconstrucción Nacional es más urgente que nunca —y al mismo tiempo insuficiente—. Más urgente porque, sin el aporte de Codelco como amortiguador, el país necesita destrabar inversión privada rápido para que la base imponible se amplíe antes de que el descalce fiscal se vuelva inmanejable. Insuficiente porque bajar el impuesto corporativo solo atrae inversión si las capacidades complementarias están construidas: permisología funcional, capital humano calificado, certidumbre institucional. Sin esos pilares, los beneficios de la rebaja son una promesa. La invariabilidad de 25 años atrae capital si el resto del sistema responde; si no, atrae capital extractivo que se va con el ciclo. El Plan necesita una segunda etapa: una reforma del Estado que permita ejecutar la inversión que la rebaja tributaria pretende atraer. Sin esto, ese costo cierto que el Consejo Fiscal Autónomo ya advirtió no encuentra el beneficio incierto que lo justifique.

Tercero, reconstruir el modelo exportador sobre ventajas competitivas, no sobre ventajas comparativas. Chile exportó durante décadas lo que la geografía le dio —cobre, fruta, salmón, litio— y la renta de esa dotación financió el desarrollo. El cobre récord con producción mínima es la advertencia: tener el recurso ya no basta para capturar su valor. La próxima década exige construir lo que la geografía no entrega —productividad, tecnología, capital humano, instituciones— para que la ventaja comparativa se vuelva competitiva. Esa es la conversación que ni la reforma Quiroz ni el debate político actual están teniendo.

El sueldo se acabó. Lo que viene no se recibe: se construye.

 

Hasta la próxima semana.

Referencias